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Los pilares que definirán el futuro del arándano

  • M. de Los Ángeles Briceño y América Ramírez
  • 3 jul
  • 3 min de lectura

Con la producción global en ascenso y el apetito por alimentos saludables en expansión, la industria enfrenta desafíos decisivos: elevar la calidad, diversificar destinos, adaptarse a nuevas generaciones de consumidores y sostener la competitividad en un mercado cada vez más sofisticado.


La demanda global por arándanos no muestra señales de desaceleración. Norteamérica y Europa —los dos grandes polos de consumo— evidencian un apetito creciente por esta fruta, dinamismo que ya se refleja en los huertos de los países productores. El sostenido aumento de la producción confirma un escenario en plena transformación, donde conviven actores consolidados con nuevos competidores que aceleran su presencia en el mercado internacional.Entre los consumidores se observa un interés cada vez mayor por los snacks saludables, tendencia que posiciona al arándano como una alternativa ideal por su versatilidad. Aunque con matices según cada región, hoy los consumidores manejan estándares más exigentes y se inclinan por alimentos de alta calidad y con valor añadido, ya sea por sus beneficios para la salud o por una mayor vida útil.


El mayor proveedor global, Perú, ha registrado un importante crecimiento en su producción y exportaciones durante los últimos años, consolidando un amplio dominio en los principales mercados. Sin embargo, no es el único país que muestra esta trayectoria: Marruecos y China emergen con fuerza, incrementando tanto su superficie como sus volúmenes de exportación.


En el caso de China, el avance ha sido particularmente significativo. El país ha ampliado sus plantaciones gracias a una fuerte inversión en infraestructura y en el desarrollo genético del cultivo, apostando por variedades patentadas. Esto ha impulsado una mayor disponibilidad para su mercado interno y, al mismo tiempo, lo posiciona como un productor y consumidor relevante, con claras aspiraciones exportadoras.


De acuerdo con el último informe de la Organización Internacional de Arándanos (IBO), la producción mundial de arándanos aumentó un 21% en 2024, alcanzando 2.151 millones de toneladas. China fue el mayor contribuyente, con 698,6 mil toneladas (+24% anual), seguida de Estados Unidos (354,97 mil tons; +26%), que superó por un estrecho margen a Perú (329,60 mil tons; +41%). Más atrás se ubican Chile (150,54 mil tons), España (77,96 mil tons), Marruecos (71,73 mil tons), México (69,40 mil tons), Canadá (68,91 mil tons), Polonia (66 mil tons) y Sudáfrica (38,60 mil tons), la mayoría de ellos con incrementos anuales en su producción.


TENDENCIAS EN EL CONSUMO


Las tendencias actuales muestran que los segmentos que ya se han consolidado como consumidores activos —la Generación Z y la Generación Y (Millennials)— comparten una marcada preferencia por alimentos sustentables y funcionales, es decir, productos que aporten beneficios concretos para la salud, como probióticos, proteínas o antioxidantes. A ello se suma un creciente interés por formatos de snack, tendencia que atraviesa a ambos grupos.


Sus hábitos presentan matices: la Generación Z se ve más influenciada por las redes sociales y por la inmediatez en las decisiones de compra, mientras que los Millennials exhiben una mayor conciencia respecto a su salud a largo plazo. En ambos casos, el poder adquisitivo es un factor determinante, especialmente en el caso de la Generación Z.


La Generación X, por su parte, privilegia alimentos saludables por su valor nutricional y por su impacto positivo en la salud futura, una decisión influenciada por la mayor conciencia sobre enfermedades crónicas y por la responsabilidad asociada a la alimentación familiar.


Según estudios de The Packer’s Fresh Trends 2025, en Estados Unidos —el mayor importador y consumidor de arándanos del mundo— se observa una creciente apertura de los jóvenes hacia las frutas frescas, incluidos los berries. Sin embargo, el consumo frecuente continúa concentrado en personas de mediana edad y mayores. El poder adquisitivo sigue siendo un factor clave: existe una relación directa entre el ingreso del hogar y el consumo de arándanos, lo que se traduce en una mayor reticencia de las generaciones más jóvenes.


De manera transversal en las generaciones X, Y y Z sobresale un aspecto común: la preferencia por presentaciones y formatos atractivos, un punto clave que influye directamente en la decisión del consumidor.

 
 
 

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